Cuando las palabras se pierden

Se podría decir que lo normal es que la comunicación empiece desde muy pequeños a través del balbuceo, hablar una media lengua para llegar a la etapa en la que puede desplegar un discurso.

Pero qué pasa con aquellos adultos que, ya habiendo adquirido el lenguaje, lo pierden a raíz de un traumatismo –golpe, accidente-, o patologías degenerativas o hasta un ACV?

En esta nota, la licenciada en Fonoaudiología María del Valle Abraham explica un enfoque lingüístico pragmático para trabajar con los adultos que perdieron la posibilidad de comunicarse.

Una de las necesidades vitales del ser humano es la de comunicarse.

Para eso, necesitamos relacionarnos con otra persona por medio del lenguaje verbal y no verbal. El enfoque comunicacional en los estudios del lenguaje dio lugar, desde mediados del siglo XX, a un creciente interés por la lingüística pragmática, que tiene en cuenta el uso de la lengua en los contextos en que se producen.

La licenciada en Fonoaudiología María del Valle Abraham, junto a la lingüista Rosa María Brenca, desarrollaron una línea de investigación sobre el aspecto pragmático del lenguaje, a partir de la que crearon una serie de baterías que componen el Método ICRA -Investigación de la Competencia Comunicativa para la Realización de Actos de Habla- que tiene como eje de análisis la intención comunicativa que se manifiesta a partir de los actos de habla básicos y hasta alcanzar el discurso. A partir de un enfoque interdisciplinario, se firmó un convenio entre el Hospital Italiano y el CIIPME/Conicet a través de la doctora Cristina Richaud que alentó el proyecto.

“A partir de la experiencia en la aplicación del concepto de acto de habla a edades tempranas en niños con dificultades para desarrollar competencia comunicativa, para la que se usaba la batería ICRA-A, surgió la idea de adaptar esos instrumentos para su implementación en pacientes adultos, es decir, aquellos que habiendo desarrollado el lenguaje, pueden presentar un compromiso severo (afásicos severos), causado por patologías secuelares o degenerativas que afectan la dinámica de comunicación básica para interactuar” explica la licenciada María del Valle Abraham.

Muchos tienen dificultades para comunicarse porque sufren demencia, o algún otro problema degenerativo, pero también puede ser por traumatismos, por causas oncológicas o virales o por ACV. Estas patologías pueden hacer que aunque una persona que haya desarrollado el lenguaje, lo pierda total o parcialmente.

Así como el ICRA-A es una batería que contribuye a abrir el circuito mínimo de comunicación en niños, el ICRA-R, se centra en la recuperación de ese circuito en pacientes adultos.

Por eso, esta batería la ICRA-R, siglas que responden a Investigación de la Competencia Comunicativa para la Recuperación de Actos de Habla, se aplica a pacientes ambulatorios e internados, con instrumentos específicos para cada instancia y otros comunes a ambas, a partir de los cuales se determina el grado de compromiso comunicativo y se delinean los objetivos terapéuticos pragmáticos.

Esos circuitos mínimos de comunicación implican una intención comunicativa indispensable para interactuar: pedir un objeto o una acción, llamar a alguien, hacer una pregunta, decir no, dar una información mínima como saludar o afirmar.

Para eso, se tiene en cuenta si el paciente tiene esos actos de habla básicos.  A partir de esa evaluación se obtiene información sobre las características de su competencia comunicativa, antes o después del trastorno que ocasionó la pérdida del lenguaje.

“Con un abordaje terapéutico, se busca que los pacientes puedan recuperar una comunicación mínima y logren una intención comunicativa mediante una producción no verbal y otra a la que llamamos verbal económica, o sea que con poca producción verbal, logre una comunicación cotidiana efectiva” explica la licenciada Abraham.

Dentro del método ICRA se da mucha importancia a abordar el tratamiento teniendo en cuenta la presencia de un interlocutor real del paciente, que las autoras denominan referente de interacción.

Este referente de interacción es la persona que el evaluador identifica como alguien que tiene construido el canal de comunicación afectivo-vincular con el paciente. La elección del referente de interacción tiene sus complejidades, porque ningún vínculo por sí mismo, instala a cualquier familiar, amigo o cuidador en ese rol.

  • Criterios de análisis:

Los componentes de la Batería ICRA-R (recuperación) siguen criterios de análisis de variables lingúistico-pragmáticas. Esto es: análisis de la intención comunicativa no verbal y verbal; análisis de percepción que tiene el entorno del paciente sobre su recuperación de la comunicación y evaluación del aspecto pragmático del lenguaje.

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