Desarrollo Socio-emocional en la Infancia

En el último Ateneo organizado en el Ciipme, las doctoras Gabriela Morelato y Carolina Greco, ambas investigadoras del Conicet en el Instituto de Ciencias Humanas, Sociales y Ambientales -Incihusa/Conicet- dieron una conferencia sobre el Desarrollo Socio-emocional en la Infancia en contextos socialmente vulnerables.

El objetivo de sus investigaciones es analizar la resiliencia y vulnerabilidad social, especialmente, vinculada a la prevención de maltrato infantil tanto familiar, como en el caso de Gabriela Morelato, mientras que la línea de Carolina Greco se dirige al vínculo entre pares y la implicancia que tiene en el desarrollo socioemocional  ese vínculo entre pares, relaciones interpersonales, resolución de conflictos.

Para ello, la doctora Morelato explicó que para su investigación aplicó una escala de resiliencia de la autora mexicana Norma Ivonne González, que evalúa tres aspectos: un factor protector interno – que tiene que ver con la habilidad de resolución de problemas-; el factor protector externo, relacionado con las redes de apoyo formales e informales (familia, grupo de pares), y por último la empatía, entendida según la autora mexicana, a las conductas prosociales de ayuda, generosidad con el otro.

Por su parte, la doctora Greco enfocó su estudio en la violencia escolar para conocer las atribuciones que llegan a que se generen estas situaciones.

“Generalmente tienen que ver con los lugares que los niños ocupan en las dinámicas vinculares como, por ejemplo, aquellos que son populares, los que se sienten rechazados, los que tienen grupo de amigos reducidos que son víctimas del maltrato y, a partir de ahí, ver qué subyace a este comportamiento de violencia, ver las causas”, explica Greco.

Desde una perspectiva salutogénica los vínculos con los mejores amigos funcionan como un escudo protector, es un recurso psicosocial protector frente a situaciones de maltrato entre pares. De ahí  la importancia de hacer intervenciones para mejorar esta  calidad de amistad y generar vínculos de amistad en casos de niños que son rechazados por sus pares, que son más tímidos o tienen dificultades para poder relacionarse.

El trabajo de campo se realizó con chicos de 4to a 7mo grado de colegios estatales de zonas urbano marginales, que son los que reciben población de villas, asentamientos, barrios muy pobres que cuentan con pocos servicios.

Ambas, después de sus evaluaciones, continuarán con sus respectivas investigaciones en las escuelas.

“Hay mucha apertura en las escuelas. Al no contar con gabinetes psicopedagógicos tendrían que derivar a los niños a centros cercanos, por lo que el hecho que vayamos a hacer una investigación participativa, en donde va a haber una intervención que tiene que ver con la demanda de la comunidad, el investigador es bienvenido siempre”, concluyeron las investigadoras.

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